NiñoNube
Poeta asiduo al portal
Estaban la niña y el niño en sus ventanas.
Nocilla en el cristal del niño.
Mermelada en las cortinas de ella.
Sus huellas pequeñas impresas,
en la frágil transparencia.
Su aliento dejando diminutas nieblas.
Abajo, el parque de juegos espera.
El viento, en los columpios se balancea.
El tobogán reluciente, el sol refleja.
No hay pisadas, ni juguetes en la arena.
No hay risas y gritos por el castillo de madera.
No hay príncipes y princesas.
Están recluidos guerreros y guerreras.
Para el niño y la niña, cada hora es un día.
Y cada día encerrados, una condena.
Aprenden a ser pacientes.
Con algún berrinche entre dientes.
Fuera, hay un bicho malo.
La niña y el niño, se miran de lejos.
Se sacan la lengua y fruncen el ceño.
El columpio, para mi primero.
Se vuelven adentro.
Y mirando a sus padres:
¿Cuándo llegamos..?
Nocilla en el cristal del niño.
Mermelada en las cortinas de ella.
Sus huellas pequeñas impresas,
en la frágil transparencia.
Su aliento dejando diminutas nieblas.
Abajo, el parque de juegos espera.
El viento, en los columpios se balancea.
El tobogán reluciente, el sol refleja.
No hay pisadas, ni juguetes en la arena.
No hay risas y gritos por el castillo de madera.
No hay príncipes y princesas.
Están recluidos guerreros y guerreras.
Para el niño y la niña, cada hora es un día.
Y cada día encerrados, una condena.
Aprenden a ser pacientes.
Con algún berrinche entre dientes.
Fuera, hay un bicho malo.
La niña y el niño, se miran de lejos.
Se sacan la lengua y fruncen el ceño.
El columpio, para mi primero.
Se vuelven adentro.
Y mirando a sus padres:
¿Cuándo llegamos..?