Yo Aurelio
Poeta recién llegado
Tan bonita que no alcanzan dos diccionarios a cubrirla,
más ardiente que todos los veranos,
ni mi exceso de besos consiguen abarcarla,
tan bonita que se cagan de envidia los febreros
y mis hojas sin sus ojos son desganos.
Ella tiene candelas en las manos,
la forma perfecta de encender con sus razones mis anuarios,
siempre causa breve y remedio fatal de todas mis angustias;
tan bonita que siempre es mi enigma y mi problema,
flora sagaz que neutraliza con su delirante vicisitud mis estrategias;
arco pendiente de un cometa mortecino,
siempre bella,
agua ponzoñosa,
con un algo de crueldad justa a medida,
milagro cotidiano que en mis manos se derrama.
Tan bonita que su nombre es alcohol entre la avaricia de mis dientes,
es digna de mis palabras, egoístas, indecentes.
Tan bonita que le roba las palabras a mis versos...
más ardiente que todos los veranos,
ni mi exceso de besos consiguen abarcarla,
tan bonita que se cagan de envidia los febreros
y mis hojas sin sus ojos son desganos.
Ella tiene candelas en las manos,
la forma perfecta de encender con sus razones mis anuarios,
siempre causa breve y remedio fatal de todas mis angustias;
tan bonita que siempre es mi enigma y mi problema,
flora sagaz que neutraliza con su delirante vicisitud mis estrategias;
arco pendiente de un cometa mortecino,
siempre bella,
agua ponzoñosa,
con un algo de crueldad justa a medida,
milagro cotidiano que en mis manos se derrama.
Tan bonita que su nombre es alcohol entre la avaricia de mis dientes,
es digna de mis palabras, egoístas, indecentes.
Tan bonita que le roba las palabras a mis versos...