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Tan ligera cruzaste por mi vida,
que no se movieron ni los visillos,
tu paso no despertó los juncos dormidos
ni aligero el rejuvenecer de los olmos.
Pasaste como la primavera temprana,
sin apenas dejar huella en el ambiente,
todo se lo llevo la corriente cercana
fluyendo como un río después de la pendiente.
Apenas tuve tiempo de oler tu esencia,
las sombras se llevaron tu sana alegría,
y al alejarte, sólo me quedaron unas gotas
de tu rocío perfumando mis estancias.
Tan ligera mujer pasaste que no despertaste,
el durmiente corazón que esperaba insertarse
en tus deseos de amarme, dejando tus huellas
impresas en mi sangre, después de marcharte.
Vuelve mujer con la brisa del calor del verano,
donde todo acaba floreciendo como el amor,
vuelve y causarás regocijo a mis sentires,
presentes en mis deseos más sensibles.
Vuelve con la sencillez del vuelo de la mariposa
tus jazmines y tus rosas te esperan despiertas,
fluyendo mi amor por tus rocieras brisas.
preciosa poesía un amor pasajero, unos sentimientos que florecen en tus hermosas letras amigo.
gRacias Fran por pasar como la brisa de un amigo
Un abrazo
Hola Sergio:
Hacía un rato que no entraba al foro, y ahora
me encuentro con este poema, que sacron del
baúl, para delicia de tus múltiples lectores
Un verdadero gusto navegar por el mar de tus versos.
Saludos cordiales.
Angel.
El Armador de Sonetos.
Tan ligera cruzaste por mi vida
que no se movieron ni los visillos,
tú paso no despertó los juncos dormidos
ni aligeró el rejuvenecer de los olmos.
Pasaste como la primavera temprana
sin apenas dejar huella en el ambiente,
todo se lo llevo la corriente cercana
fluyendo como un río después de la pendiente.
Apenas tuve tiempo de oler tu esencia
las sombras se llevaron tu sana alegría,
y al alejarte, sólo me quedaron unas gotas...
De tu rocío perfumando mis estancias.
Tan ligera mujer pasaste, que no despertaste...
el durmiente corazón que esperaba insertarse
en tus deseos de amarme, dejando tus huellas
impresas en mi sangre... después de marcharte.
Vuelve mujer con la brisa del calor del verano,
donde todo acaba floreciendo como el amor,
vuelve y causarás regocijo a mis sentires
presentes en mis deseos más sensibles.
Vuelve con la sencillez del vuelo de la mariposa
tus jazmines y tus rosas te esperan despiertas...
Fluyendo mi amor por tus rocieras brisas.
Tan ligera cruzaste por mi vida
que no se movieron ni los visillos,
tú paso no despertó los juncos dormidos
ni aligeró el rejuvenecer de los olmos.
Pasaste como la primavera temprana
sin apenas dejar huella en el ambiente,
todo se lo llevo la corriente cercana
fluyendo como un río después de la pendiente.
Apenas tuve tiempo de oler tu esencia
las sombras se llevaron tu sana alegría,
y al alejarte, sólo me quedaron unas gotas...
De tu rocío perfumando mis estancias.
Tan ligera mujer pasaste, que no despertaste...
el durmiente corazón que esperaba insertarse
en tus deseos de amarme, dejando tus huellas
impresas en mi sangre... después de marcharte.
Vuelve mujer con la brisa del calor del verano,
donde todo acaba floreciendo como el amor,
vuelve y causarás regocijo a mis sentires
presentes en mis deseos más sensibles.
Vuelve con la sencillez del vuelo de la mariposa
tus jazmines y tus rosas te esperan despiertas...
Fluyendo mi amor por tus rocieras brisas.
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::Tan ligera cruzaste por mi vida
que no se movieron ni los visillos,
tú paso no despertó los juncos dormidos
ni aligeró el rejuvenecer de los olmos.
Pasaste como la primavera temprana
sin apenas dejar huella en el ambiente,
todo se lo llevo la corriente cercana
fluyendo como un río después de la pendiente.
Apenas tuve tiempo de oler tu esencia
las sombras se llevaron tu sana alegría,
y al alejarte, sólo me quedaron unas gotas...
De tu rocío perfumando mis estancias.
Tan ligera mujer pasaste, que no despertaste...
el durmiente corazón que esperaba insertarse
en tus deseos de amarme, dejando tus huellas
impresas en mi sangre... después de marcharte.
Vuelve mujer con la brisa del calor del verano,
donde todo acaba floreciendo como el amor,
vuelve y causarás regocijo a mis sentires
presentes en mis deseos más sensibles.
Vuelve con la sencillez del vuelo de la mariposa
tus jazmines y tus rosas te esperan despiertas...
Fluyendo mi amor por tus rocieras brisas.
Tan ligera cruzaste por mi vida
que no se movieron ni los visillos,
tú paso no despertó los juncos dormidos
ni aligeró el rejuvenecer de los olmos.
Pasaste como la primavera temprana
sin apenas dejar huella en el ambiente,
todo se lo llevo la corriente cercana
fluyendo como un río después de la pendiente.
Apenas tuve tiempo de oler tu esencia
las sombras se llevaron tu sana alegría,
y al alejarte, sólo me quedaron unas gotas...
De tu rocío perfumando mis estancias.
Tan ligera mujer pasaste, que no despertaste...
el durmiente corazón que esperaba insertarse
en tus deseos de amarme, dejando tus huellas
impresas en mi sangre... después de marcharte.
Vuelve mujer con la brisa del calor del verano,
donde todo acaba floreciendo como el amor,
vuelve y causarás regocijo a mis sentires
presentes en mis deseos más sensibles.
Vuelve con la sencillez del vuelo de la mariposa
tus jazmines y tus rosas te esperan despiertas...
Fluyendo mi amor por tus rocieras brisas.
Ligera, pero tan aromática que casi se ha vuelto indeleble.
Besos
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