Silvia Eugenia
Poeta recién llegado
Tan sin pieles.
Derretida.
Incolumne.
Desvanecida de palabras que se nombran sombras.
Tan sin saber acaso
que el poema se repite siempre
como esperando
la calle que nos mate
o el grito nos ahogue.
Estamos pues ,
en la acera de lo escrito
y las paredes repiten
lo que mis labios murmuran...
Tan silencio esta tarde ausente
que me aglutina inerte en esta barca hundida
y me invaden las raices
de aquellas dos palabras
que nunca fueron dichas,
como si fueran a explotarme henchidas
en estos huesos
que son el poema eterno
del naufragio y la neblina
Derretida.
Incolumne.
Desvanecida de palabras que se nombran sombras.
Tan sin saber acaso
que el poema se repite siempre
como esperando
la calle que nos mate
o el grito nos ahogue.
Estamos pues ,
en la acera de lo escrito
y las paredes repiten
lo que mis labios murmuran...
Tan silencio esta tarde ausente
que me aglutina inerte en esta barca hundida
y me invaden las raices
de aquellas dos palabras
que nunca fueron dichas,
como si fueran a explotarme henchidas
en estos huesos
que son el poema eterno
del naufragio y la neblina