Ramiro18
Poeta recién llegado
Sus ojos suelen brillar,
como el sol cuando se posa en el río,
blancos en la oscuridad,
reviviendo a los sueños vencidos.
A veces los veo perdidos,
sin saber que hacer con la soledad,
siempre tan triste, con su vientre vacío,
sufriendo y rogando por migajas de pan,
y él es uno mas, entre millones de niños,
olvidados por la suerte y la ciudad.
Se acurruca entre cartones misteriosos,
entusiasmado con la idea de escapar,
su cuerpo se ha hecho parte de la calle,
su mente siempre viaja a otro lugar,
los prejuicios lo han marcado tantas veces,
que prefiere vivir otra realidad.
Nunca nadie lo escucha, nunca nadie lo abraza,
no hay amor compartido, solo golpes y estafas,
se derriten sus esperanzas, se secan sus sentimientos,
la injusticia pone en hora su reloj, y ataca con vil desprecio.
Carnavales del asfalto, escondiendo nubes negras,
nos pintan todo de fiesta, pero hay cosas que no vemos,
siento el dolor en las venas, la sangre se pudre adentro,
al ver a un niño morir, sin nada más que sus sueños.
como el sol cuando se posa en el río,
blancos en la oscuridad,
reviviendo a los sueños vencidos.
A veces los veo perdidos,
sin saber que hacer con la soledad,
siempre tan triste, con su vientre vacío,
sufriendo y rogando por migajas de pan,
y él es uno mas, entre millones de niños,
olvidados por la suerte y la ciudad.
Se acurruca entre cartones misteriosos,
entusiasmado con la idea de escapar,
su cuerpo se ha hecho parte de la calle,
su mente siempre viaja a otro lugar,
los prejuicios lo han marcado tantas veces,
que prefiere vivir otra realidad.
Nunca nadie lo escucha, nunca nadie lo abraza,
no hay amor compartido, solo golpes y estafas,
se derriten sus esperanzas, se secan sus sentimientos,
la injusticia pone en hora su reloj, y ataca con vil desprecio.
Carnavales del asfalto, escondiendo nubes negras,
nos pintan todo de fiesta, pero hay cosas que no vemos,
siento el dolor en las venas, la sangre se pudre adentro,
al ver a un niño morir, sin nada más que sus sueños.