merylin yanela
Poeta recién llegado
Veo el atardecer sin poder escapar de él, veo el brillo q deseco mis labios que ha desalojado la carcajada que comenzaba disfrutar, mientras tanto golpeaba la puerta suspiros de deseos, la llama que nació de la soledad.
El miedo, que convirtió en copos de hielo tus rayos que no alcanzaron a llegar. El vació y el silencio que se apodera de tú cuerpo. Y a una tras otra comienzan gotas a caer, cada vez más fuerte, creó que el invierno ha llegado a mi alma, a llegado punto, lo conquisto, ¡despertó!
El saber me a dicho... ¡deja que fluya ! Muy suave tan sólo respira y mira el horizonte, mira los arboles, los pájaros, las mariposas y el verde pasto, mil nacimientos se han quedado aquí esperándote, esperando que ya comience crecer tu bella flor.
El viento a el viento se ira, el azote tan sólo única verdad, no te dejes llevar por el suspiro que no alcanzó llegar a susurrar, por el latido que se deja ganar por el pulmón. No y no, y mi eco. Mis ojos se ciegan y ahora tan sólo te dejo mi bella flor , su cuidado, su cultivo, que sabrá el destino, que sabrá.
Tus labios frente a los míos, un beso, suave y aterciopelado, un sabor que es mil sabores que no logran conjugarse en mi boca. Mi boca que quizás estudio de ellos, mi saber todo no lo cubre un simple conocimiento.
Así finalizó este beso con el punto seguido o también final.
El miedo, que convirtió en copos de hielo tus rayos que no alcanzaron a llegar. El vació y el silencio que se apodera de tú cuerpo. Y a una tras otra comienzan gotas a caer, cada vez más fuerte, creó que el invierno ha llegado a mi alma, a llegado punto, lo conquisto, ¡despertó!
El saber me a dicho... ¡deja que fluya ! Muy suave tan sólo respira y mira el horizonte, mira los arboles, los pájaros, las mariposas y el verde pasto, mil nacimientos se han quedado aquí esperándote, esperando que ya comience crecer tu bella flor.
El viento a el viento se ira, el azote tan sólo única verdad, no te dejes llevar por el suspiro que no alcanzó llegar a susurrar, por el latido que se deja ganar por el pulmón. No y no, y mi eco. Mis ojos se ciegan y ahora tan sólo te dejo mi bella flor , su cuidado, su cultivo, que sabrá el destino, que sabrá.
Tus labios frente a los míos, un beso, suave y aterciopelado, un sabor que es mil sabores que no logran conjugarse en mi boca. Mi boca que quizás estudio de ellos, mi saber todo no lo cubre un simple conocimiento.
Así finalizó este beso con el punto seguido o también final.