alvaro sinarahua
Poeta fiel al portal
[FONT="]Un cigarrillo se derretía en mi boca como un beso de amor, con ese aroma que siempre me pareció repugnante, con ese sabor a asfalto. He tomado un poco de licor vertiéndolo en mis entrañas para hacer desaparecer su recuerdo un momento, pienso que no la debería pensar como la pienso. He tomado bolígrafo y en unas hojas en las que escribo lo que no puedo decir, lo que me cuesta, uno de mis tantos silencios es un te quiero. He sido un díscolo desde que tengo uso de razón y lo sigo siendo a mi manera, con tantas expresiones en la escritura, en el manejo de situaciones, pero en el amor soy un mimo en un concierto. No soy como Chaplin a quien sin decir una palabra todo el mundo lo entendía. He puesto en la hoguera miles de recuerdos y es por eso que estoy viviendo una vida más plena, con sonrisas naturales y fingidas. Quisiera arrancarme los nudos invisibles que hay en mi garganta, en mi pecho y en el orgullo. Sin embargo, he padecido siendo esclavo de mis silencios. No todo es palpable, hay cosas surrealistas que quisiera tener, como su esencia dentro mí. Quizá solo yo me entienda, quizá solo yo. Te odio en este momento, te odio por hacerme sentir tan miserable al no poder decirte qué es exactamente lo que siento, te odio por despertar emociones y sentimientos en los que había dejado de creer. Tantos silencios han sido entendidos con miradas, con ese placer de mirarnos a los ojos y luego dejar caer nuestros párpados y fundir nuestros labios compartiendo la pasión del momento, que valgan verdades quisiera fuera eterno. Tantos silencios han pasado en tan corto tiempo que, a veces, pienso que en otra vida fuiste mi gran amor y es por eso que te odio, porque no hay otra manera por la cual tu ausencia me perturbe y me haga estar despierto esta madrugada escribiendo un pasaje de mi vida, un capítulo junto a ti.
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