Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Tras el frágil cristal de una ventana
grises ojos consiguen atisbar
la fría lluvia caer sin cesar
desde que vieron morir la mañana.
En esta tarde parece lejana
esa voz que solían escuchar
sus huérfanos oídos recitar
poesía de la pasión humana.
Congelado quedó el abrazo tierno
inerte de su fogoso calor
cautivo del aciago sueño eterno.
Nadie sabe dónde duerme el amor
perdido en el letargo del invierno
hundido entre lágrimas de dolor.
grises ojos consiguen atisbar
la fría lluvia caer sin cesar
desde que vieron morir la mañana.
En esta tarde parece lejana
esa voz que solían escuchar
sus huérfanos oídos recitar
poesía de la pasión humana.
Congelado quedó el abrazo tierno
inerte de su fogoso calor
cautivo del aciago sueño eterno.
Nadie sabe dónde duerme el amor
perdido en el letargo del invierno
hundido entre lágrimas de dolor.