Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la oscura noche, temerosa espera
la tarde, escondida tras las nubes.
Y el fuerte viento, cual cometa sube
a una bolsa de plástico rastrera.
En los confusos charcos de la acera
dibuja la farola sus reflejos
y el brillo de su luz es un espejo
donde la lluvia inquieta corretea.
Un perro alza su pata en la farola
rompiéndole su sueño más arcano
y escarba con sus patas, muy ufano,
alterando en el charco la aureola.
En el viejo paraguas desgastado
los metales de lluvia lo golpean
que inquietas y alocadas me chorrean
mientras corro con paso apresurado.
CARMEN PACHECO
la tarde, escondida tras las nubes.
Y el fuerte viento, cual cometa sube
a una bolsa de plástico rastrera.
En los confusos charcos de la acera
dibuja la farola sus reflejos
y el brillo de su luz es un espejo
donde la lluvia inquieta corretea.
Un perro alza su pata en la farola
rompiéndole su sueño más arcano
y escarba con sus patas, muy ufano,
alterando en el charco la aureola.
En el viejo paraguas desgastado
los metales de lluvia lo golpean
que inquietas y alocadas me chorrean
mientras corro con paso apresurado.
CARMEN PACHECO