Bruce
Poeta recién llegado
Todo empezó al final...
en nuestro patio, sin ruido,
al tacto de tus piernas;
y el sol ocultándose.
La angustia del tiempo me acechó;
y así la intimidad nos hizo conocernos...
Sus palabras aumentaban mi ego,
sus burlas erotizaban mi espíritu.
Su mirada me acechaba...
Era yo la presa
y sus deseos eran mios;
y mis deseos suyos.
La meta era el cielo,
el paraíso;
su presencia agotaba mi materia,
mi esencia.
Ella tenía el control...
Por un momento
la historia desapareció
y a la vez se hizo una;
ella tenía el control...
Sucedió lo que tenía que pasar.
Mis sentidos se embriagaron
en su sensual amor
y el orgasmo nos ahogó,
culminando con nosotros.
en nuestro patio, sin ruido,
al tacto de tus piernas;
y el sol ocultándose.
La angustia del tiempo me acechó;
y así la intimidad nos hizo conocernos...
Sus palabras aumentaban mi ego,
sus burlas erotizaban mi espíritu.
Su mirada me acechaba...
Era yo la presa
y sus deseos eran mios;
y mis deseos suyos.
La meta era el cielo,
el paraíso;
su presencia agotaba mi materia,
mi esencia.
Ella tenía el control...
Por un momento
la historia desapareció
y a la vez se hizo una;
ella tenía el control...
Sucedió lo que tenía que pasar.
Mis sentidos se embriagaron
en su sensual amor
y el orgasmo nos ahogó,
culminando con nosotros.