Samuel
Poeta fiel al portal
Nuestra tarde magica sentados en esa banca,
El tiempo marcaba la hora de tu partida,
Mas nuestro amor decía escuchadme a mí
Que un reloj no morirá de amor.
Todo era silencio como si en el,
Nuestros pensamientos eran amantes
Se hablaba de todo y nada,
Solo bastaba una mirada y en ella un te quiero.
Tú no eras capaz de soltar mi mano,
Al tratar de ordenar una frase de amor,
El faro al pie de la banca lo hizo primero,
Tu cabeza se inclino en mi hombro.
La tarde rendida ya no velo nuestro momento,
Y dio paso a la noche romántica,
La luna que nos observaba menguante,
Platico con la noche para que se volviera perfecta.
Envueltos en ese cuadro de amor,
Solo falto un pintor, no para capturar el momento
Sino que su pincel describiera cada palabra de amor,
Que el viento no se llevo y nuestras miradas dijeron.
REAL
El tiempo marcaba la hora de tu partida,
Mas nuestro amor decía escuchadme a mí
Que un reloj no morirá de amor.
Todo era silencio como si en el,
Nuestros pensamientos eran amantes
Se hablaba de todo y nada,
Solo bastaba una mirada y en ella un te quiero.
Tú no eras capaz de soltar mi mano,
Al tratar de ordenar una frase de amor,
El faro al pie de la banca lo hizo primero,
Tu cabeza se inclino en mi hombro.
La tarde rendida ya no velo nuestro momento,
Y dio paso a la noche romántica,
La luna que nos observaba menguante,
Platico con la noche para que se volviera perfecta.
Envueltos en ese cuadro de amor,
Solo falto un pintor, no para capturar el momento
Sino que su pincel describiera cada palabra de amor,
Que el viento no se llevo y nuestras miradas dijeron.
REAL
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