jmacgar
Poeta veterano en el portal
Y resumiendo el amador su dicho
Recogió los suspiros redondeles
Y abandonado al humo del capricho
Se dejó resbalar por los rieles.
Una sesión de circo se iniciaba
en la constelación decimoctava.
(Gerardo Diego,
Fábula de Equis y Zeda)
Tarde-noche en un Simca mil.
Atardecía y se esperaba Luna
al correr de las horas de la noche,
quizás allá más tarde de la una;
no paró él de hablar dentro del coche,
y resumiendo el amador su dicho,
ella dejó de parecerle un bicho.
Miró Eva de frente, hacia la playa,
y se encendió su pecho de claveles,
y Adán desde allí mismo, en la atalaya,
recogió los suspiros redondeles;
llegó aroma de mar envuelto en brisas
y en su fundido beso no hubo prisas.
El auto, igual que un agradable nicho,
acogía el calor de los amantes
y abandonado al humo del capricho
se empañó con los vahos jadeantes
el cristal de aquel viejo Simca mil
que le donó su padre el mes abril.
Se dejó resbalar por los rieles
el desenfreno ardiente del amor;
para sus paladares eran mieles
las mutuas tibias gotas de sudor,
y si parca en palabra la función
no silenciosa era su pasión.
Era un horno el espacio tan pequeño,
donde asaban su carne en contorsiones
y equilibrismos de sensual empeño
donde insistían en repeticiones
pues cuando en apariencia terminaba
una sesión de circo se iniciaba.
En la alta noche apareció la Luna
que como un foco iluminó la escena
dándole luz a aquella noche bruna;
no se acordaron de merienda o cena
pues tan feliz pareja se encontraba
en la constelación decimoctava.
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Intenté aquí de nuevo remedar algo del estilo del Gerardo Diego gongorino y creacionista de Equis y Zeda, pero qué difícil es hacer ese juego del gran poeta en la Fábula donde juega con las palabras y las metáforas imposibles de una manera asombrosa.
Extraje, de entre tantos, este sexteto que preside mi poema por ver de glosarlo y hete aquí por donde me llevaron las rimas; confieso que al principio no tenía ni idea de lo que iba a salir, pero luego fue fluyendo esta historia de pasión que terminé ubicando dentro de un simca mil, título de una muy famosa y jocosa canción de los años 80/90 y que pertenece a un grupo valenciano: “Los Inhumanos” , que se editó en 1988, muchas de cuyas canciones tuvieron bastante éxito, especialmente la que se titulaba “¡Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000”.
Creo que era importante hacer esta referencia para saber a cuenta de qué cito el simca 1000 en este relato.
Espero que Gerardo Diego (esté donde esté) no se ofenda por el giro humorístico que he dado a esta glosa.
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