Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando la tarde envejece en la ventana,
el verso tachado es una cuenta pendiente
y el silencio una canción desnuda.
Tiene la vida un reloj prendido,
de arena movediza, en la solapa,
y una alforja que cuelga de sus hombros
con algodón y alcohol
y una guadaña.
Cuando aún vierte su miel
el sol sobre las casas,
la memoria trastea
el baúl de lo vivido.
Los recuerdos piadosos se retiran
cuando escuecen los dedos en la llaga,
cuando la lluvia amenaza en nuestros ojos,
cuando el verso tachado es un poema
y el silencio el triste blues del desconsuelo.
el verso tachado es una cuenta pendiente
y el silencio una canción desnuda.
Tiene la vida un reloj prendido,
de arena movediza, en la solapa,
y una alforja que cuelga de sus hombros
con algodón y alcohol
y una guadaña.
Cuando aún vierte su miel
el sol sobre las casas,
la memoria trastea
el baúl de lo vivido.
Los recuerdos piadosos se retiran
cuando escuecen los dedos en la llaga,
cuando la lluvia amenaza en nuestros ojos,
cuando el verso tachado es un poema
y el silencio el triste blues del desconsuelo.
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