Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
La tarde se empalma,
en la soledad del follaje,
donde las aves duermen.
Antes que la pupila desmaye,
se incrustó en la negación
del tiempo, el silbo llorón del que vuelve,
dejando en algún rincón un amor que recodo.
El mundo formula su visión lujuriosa,
balbuceando en dos miradas sexo,
el camino solo lleva la ilusión de unos besos.
Antes, antes que llegue el invierno y muera
la tarde.