fuiste una tarde en la que el viento
casi de cristal se anidó en las venas
junto con tu alma,
junto con tu vaho casi blanco como mármol,
casi doloroso cual astilla de cristal girando
desde el pecho hasta la razón casi perdida,
fuiste tarde con tu edad casi estrenada
entre los causes de verdades dolorosas
de mi cara, entre las casi escondidas canas
de mi entender la vida de otra forma,
entre mis manos que desde antes
de que el viento fuera de cristal
entre mis venas ya te dibujaba,
fuiste tarde entre mis dedos de entibiar
el te, el café y sostener con pasusa
el cigarro mientras mis palmas
te entretienen en mí con los rezos,
fuiste tarde entre mis tardes que sin falta ahora eres.
22.1.11 en una tarde tan negra como recibir una llamada ansiada y que no seas tú el de la línea.
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Intentar que el dolor se disipe, ser horas en ese tiempo
bebido desde surcor de melancolia. un belllo hallazgo de
poesia sutil. felicidades. saludos de luzyabsenta