Ya era tarde para mis miedos
pero estos, se desplegaban
igual que los pétalos de los girasoles
al contacto con la luz del sol por las mañanas...
Ya era tarde para mis horrores,
pero yo seguía siendo una niña
de rizos,
y pese a mis años, seguía
jugando a la escondida
con tu sombra...
Y me iba deshojando con los años
como mi libro Desolación de
Gabriela Mistral, que ya no sé por
dónde empieza, ni por donde termina,
pero que por dónde sea que lo lea,
siempre me roe trocitos del alma.
Yo quise aullentar mis miedos,
no creas que no,
pero estos estaban tan adheridos a mis huesos...
y empujaban a mi cuerpo a hacer aquello,
que nada más y nada menos
sólo me atrevo a hacer...
Y así finalmente, me paralizo
ante los colores de tu añorada aura.
pero estos, se desplegaban
igual que los pétalos de los girasoles
al contacto con la luz del sol por las mañanas...
Ya era tarde para mis horrores,
pero yo seguía siendo una niña
de rizos,
y pese a mis años, seguía
jugando a la escondida
con tu sombra...
Y me iba deshojando con los años
como mi libro Desolación de
Gabriela Mistral, que ya no sé por
dónde empieza, ni por donde termina,
pero que por dónde sea que lo lea,
siempre me roe trocitos del alma.
Yo quise aullentar mis miedos,
no creas que no,
pero estos estaban tan adheridos a mis huesos...
y empujaban a mi cuerpo a hacer aquello,
que nada más y nada menos
sólo me atrevo a hacer...
Y así finalmente, me paralizo
ante los colores de tu añorada aura.