marquelo
Negrito villero
dedicado
Las manos
extendidas como revancha
que sostiene el vuelo de las aves.
A lo lejos se esconde una vista secreta
cuyo juramento fue más allá de los tesoros.
Nada que decir
ante la caída del último madero
del último beso que dormía en las nubes.
Todo comenzó a las orillas del día
a su sabor de labio en la mejilla
como cuando nos alerta un beso que viene
del sueño y queremos vivir en él.
Sensaciones artificiales que migran
más allá de la vista, iluminando todo
lo que no vemos
todo lo desconocido.
Aromas que vienen para vivir en la nariz.
Balada siempre estrecha, risas siempre anchas.
Amor de fotografía
paredes de primavera. Verde atardecer...
Las manos
extendidas como revancha
que sostiene el vuelo de las aves.
A lo lejos se esconde una vista secreta
cuyo juramento fue más allá de los tesoros.
Nada que decir
ante la caída del último madero
del último beso que dormía en las nubes.
Todo comenzó a las orillas del día
a su sabor de labio en la mejilla
como cuando nos alerta un beso que viene
del sueño y queremos vivir en él.
Sensaciones artificiales que migran
más allá de la vista, iluminando todo
lo que no vemos
todo lo desconocido.
Aromas que vienen para vivir en la nariz.
Balada siempre estrecha, risas siempre anchas.
Amor de fotografía
paredes de primavera. Verde atardecer...