Búscame
en tus noches
de vigilia,
en tus días
encapotados,
y sus gotas perdidas.
Cuando tu tez
se congele,
y se desmayen
tus brazos.
Búscame
si no encuentras
consuelo,
aterrada y
sin rosa,
con caprichos
de cama...
Búscame
en tu polidipsia
de silencio;
en el rastrojo
de tus gimoteos;
allí... en tu interpelar
al vacío.
Búscame si
se acaba
tu refulgencia,
si con tus
llamas mojadas,
sientes ceder
a la embestida
del presente.
Búscame
si quieres evocar
el trepidar
de un beso.
Encuéntrame
debajo de tu pena,
aguantando tu llanto,
pertrechando tu
barco,
y su vela.
en tus noches
de vigilia,
en tus días
encapotados,
y sus gotas perdidas.
Cuando tu tez
se congele,
y se desmayen
tus brazos.
Búscame
si no encuentras
consuelo,
aterrada y
sin rosa,
con caprichos
de cama...
Búscame
en tu polidipsia
de silencio;
en el rastrojo
de tus gimoteos;
allí... en tu interpelar
al vacío.
Búscame si
se acaba
tu refulgencia,
si con tus
llamas mojadas,
sientes ceder
a la embestida
del presente.
Búscame
si quieres evocar
el trepidar
de un beso.
Encuéntrame
debajo de tu pena,
aguantando tu llanto,
pertrechando tu
barco,
y su vela.