Tatuaje (Soneto)

Sobre tu pulso diestro se sucede
la dulce ondulación de tu latido,
que es un signo vital y repetido
al cual mi tacto ilusionado accede.

Yo sigo el repicar del aleteo
llegado de tu pecho generoso
y acompaso a tu ritmo cadencioso
el ávido bullir de mi deseo.

Allí precisamente te has dejado
que hicieran, indeleble, un tatüaje
a salvo del olvido despiadado.

No sé si lo pensaste aquella hora
que estaban dibujando en tu paisaje
la rosa de mi amor que te decora.


Querido Salva, poco tengo que añadir a lo dicho. Eres un poeta enorme y lo demuestra este trabajo que presentas. El comentario de Ulpiano me ha parecido tan extraordinario que sólo me queda adherirme a lo dicho por nuestro compañero. Felicidades
 
Querido Salva, poco tengo que añadir a lo dicho. Eres un poeta enorme y lo demuestra este trabajo que presentas. El comentario de Ulpiano me ha parecido tan extraordinario que sólo me queda adherirme a lo dicho por nuestro compañero. Felicidades
Con todo agradecimiento te recibo en este poema en el que tuve la inmensa fortuna de recibir el comentario de los compañeros que se acercaron. Como indicas Ulpiano fue muy generoso conmigo y el que tú te sumes a su opinión me llena de satisfacción.
Te mando mi abrazo y mi amistad profunda.
Salva.
 
Sobre tu pulso diestro se sucede
la dulce ondulación de tu latido,
que es un signo vital y repetido
al cual mi tacto ilusionado accede.

Yo sigo el repicar del aleteo
llegado de tu pecho generoso
y acompaso a tu ritmo cadencioso
el ávido bullir de mi deseo.

Allí precisamente te has dejado
que hicieran, indeleble, un tatüaje
a salvo del olvido despiadado.

No sé si lo pensaste aquella hora
que estaban dibujando en tu paisaje
la rosa de mi amor que te decora.



Una bella rosa de amor sembrada en su piel, pero la esencia la pones tú.
Muy bello soneto que me ha gustado disfrutar.
Alegre paz para ti.
Vidal
 
Una bella rosa de amor sembrada en su piel, pero la esencia la pones tú.
Muy bello soneto que me ha gustado disfrutar.
Alegre paz para ti.
Vidal
Empiezo como nuestra queridísima Lomafresquita, ¡Ay, querido amigo! Qué comentario tan amable y encantador. Te lo agradezco en lo profundo.
Te mando mi abrazo y esos deseos de paz con que vas impregnando nuestras almas.
Salvado.
 
Sobre tu pulso diestro se sucede
la dulce ondulación de tu latido,
que es un signo vital y repetido
al cual mi tacto ilusionado accede.

Yo sigo el repicar del aleteo
llegado de tu pecho generoso
y acompaso a tu ritmo cadencioso
el ávido bullir de mi deseo.

Allí precisamente te has dejado
que hicieran, indeleble, un tatüaje
a salvo del olvido despiadado.

No sé si lo pensaste aquella hora
que estaban dibujando en tu paisaje
la rosa de mi amor que te decora.

Excelente soneto, estimado Lesmo, tiene mi Apto.
Saludos cordiales.
 

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