Alejandro Padilla
Poeta recién llegado
Queda, en la plaza, el polvo de rodillas,
polvo que antes partiera, levantado,
de bufa a bufa con rigor ritmado.
Quedan dos cuernos para dos mejillas.
Quedan dos mofas para dos sencillas
vueltas que diera el toro de asolado
lomo, porque la pena quema al lado
del sol que queda para dos costillas.
Queda el torero y el estoque queda,
torero que me diera amoratada
la estrella, con su estoque de la muerte.
Queda aquí, y al final, cuanto depreda
a esta piel ya muy bruna y muy cansada
que guardara en su pelo ni una suerte.
polvo que antes partiera, levantado,
de bufa a bufa con rigor ritmado.
Quedan dos cuernos para dos mejillas.
Quedan dos mofas para dos sencillas
vueltas que diera el toro de asolado
lomo, porque la pena quema al lado
del sol que queda para dos costillas.
Queda el torero y el estoque queda,
torero que me diera amoratada
la estrella, con su estoque de la muerte.
Queda aquí, y al final, cuanto depreda
a esta piel ya muy bruna y muy cansada
que guardara en su pelo ni una suerte.