Tengo una amiga que es un tesoro, me visita, me deja sus palabras y todos los días me regala versos hermosos, de esos en los que se pone el alma. Tiempos de amistad y lejanía, sin embargo, qué próxima la encuentro tantas veces, como si vivese aquí, al lado, como si la fuese a encontrar en el parque, en el colmado y cambiar impresiones con ella hablar del tiempo y de actualidaddes, murmullos de arte, recitar versos y hablar de poesía. No está cerca, pero está a la vera, al alcance de la mano, a una palabra que entenderemos al leerla para llenarnos de emociones. Soy afortunado, pues te tengo por amiga. Buen fin de semana. Besos.
Nota: me encanta el café, pero tiene que ser sin edulcorar, aprecio ese sabor amargo tan peculiar del tueste natural.