Andrea Agredo
Poeta recién llegado
Amor,
Yo te podría llevar en lo más alto de la montaña,
Donde nace el sol mañanero y de donde se halla
El agua de los ríos, pura y transparente,
Como la noche y el viento; amo está noche.
Te amo a ti, amor mío.
Eres como el silencio, callado e impaciente.
Yo te admiro, con los ojos que no tengo.
Yo te siento, con las manos que no ostento;
Se perdieron en tu cuello, en tu pelo.
Yo te beso, con la boca que no poseo;
Que tampoco encuentro,
Pero no me interesa buscarla…
Sé perfectamente donde se encuentra.
Amor,
Yo te podría llevar al éxtasis y a la luna.
Te regalaría un poema y una hermosa rosa.
Póntela en los labios y ahora, bésame la boca.
Eres, como el firmamento.
Azul y soñador.
Yo te escribo con las palabras que no hallo,
Con los versos que se acaban,
Con los minutos que corren tan rápido,
Con un amor tan grande que no sabe como amarte.
Pero… te amo a ti, amor mío.
Yo te podría llevar en lo más alto de la montaña,
Donde nace el sol mañanero y de donde se halla
El agua de los ríos, pura y transparente,
Como la noche y el viento; amo está noche.
Te amo a ti, amor mío.
Eres como el silencio, callado e impaciente.
Yo te admiro, con los ojos que no tengo.
Yo te siento, con las manos que no ostento;
Se perdieron en tu cuello, en tu pelo.
Yo te beso, con la boca que no poseo;
Que tampoco encuentro,
Pero no me interesa buscarla…
Sé perfectamente donde se encuentra.
Amor,
Yo te podría llevar al éxtasis y a la luna.
Te regalaría un poema y una hermosa rosa.
Póntela en los labios y ahora, bésame la boca.
Eres, como el firmamento.
Azul y soñador.
Yo te escribo con las palabras que no hallo,
Con los versos que se acaban,
Con los minutos que corren tan rápido,
Con un amor tan grande que no sabe como amarte.
Pero… te amo a ti, amor mío.
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