daniel amaya
Poeta fiel al portal
Te amo en la oscuridad
Te veo al dormir y al despertar
en las calles, en los rincones, en las esquinas
en la estrellas y al caminar,
terrible es la amarga quietud
se sufre en la calma soledad.
No dejaré de amarte,
no me veas, no seas inclemente
no preguntes, no esposes,
mi boca débil susurra a mi corazón cobarde.
¡Dolor! , el rechazo,
no mires por favor
arderán mis ojos en ocaso,
estado de encuentro lejano,
¿qué hacer? muero por ti.
la verdad naufrago
a espacios distantes,
forastero sin tierra,
tocó un trance de condena;
caminando me encuentro
en un pensamiento tuyo,
aunque sea pequeño, para vivir...
soñar con pequeños planetas
de besos, cuerpo y sangre ,
pecando al unisono del infierno.
tu corazón cree ver que quiero más...
Y si un día escuchas
la lira apasionante de mi alma
y tus labios toquen el susurro del pecado
vívido que paralizan la melodía,
por Dios que este llanto sucumbirá del cuello
convirtiéndose en manantial
que sopese el piso...
Te veo al dormir y al despertar
en las calles, en los rincones, en las esquinas
en la estrellas y al caminar,
terrible es la amarga quietud
se sufre en la calma soledad.
No dejaré de amarte,
no me veas, no seas inclemente
no preguntes, no esposes,
mi boca débil susurra a mi corazón cobarde.
¡Dolor! , el rechazo,
no mires por favor
arderán mis ojos en ocaso,
estado de encuentro lejano,
¿qué hacer? muero por ti.
la verdad naufrago
a espacios distantes,
forastero sin tierra,
tocó un trance de condena;
caminando me encuentro
en un pensamiento tuyo,
aunque sea pequeño, para vivir...
soñar con pequeños planetas
de besos, cuerpo y sangre ,
pecando al unisono del infierno.
tu corazón cree ver que quiero más...
Y si un día escuchas
la lira apasionante de mi alma
y tus labios toquen el susurro del pecado
vívido que paralizan la melodía,
por Dios que este llanto sucumbirá del cuello
convirtiéndose en manantial
que sopese el piso...
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