Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
TE AMO. TE AMO
aunque estés lejos, aunque
la firma de tus pasos
equivalga a un cheque extraviado, aunque
no conoza tu discurso ni sepa
tu quehacer cotidiano. Te amo
a pesar de ti, a pesar de mí, no es un calado etéreo
bordado celofán en un encaje.
Te amo aunque me mientas, me engañes,
soy un hombre que nada te reprocharía,
porque cuando se ama, todo es cierto
y la sensación es tan profunda que llega al alma
y perfora el pecho en veinte partes.
Yo te amo ángel, tu ternura, tus palabras,
porque del verdadero amor no se puede huir,
miénteme si quieres, pero sabes que yo soy el que sueña
el que pasea de manos apretadas,
bajo la lluvia, el sol, la luna, la aurora.
Mi amor es la piedra, el cuarzo, es el bramante
con el que ataste mi corazón para siempre,
la boca y el sudor
que baña mi cintura. Te amo,
y no quiero engañarte, es un amor palpable
resuena en las aceras y en los callejones,
en tus oídos, en tus labios de miel,
en tu ternura, que jamás conocí, eres única
nueva, daría mi vida por ti, ya mismo, pero créeme
que yo te amo, con mi alma y todo el dolor que puedo soportar.
Y cuando la voz de los poetas
rasgan la noche, aquí hay un hombre, que da todo por ti,
no tengo miedo, sólo quiero que seas feliz
con tus mariposas, tu alma cristiana, si hasta el
espejo de los astros tintinea cual amante.
¡TE AMO... TE AMO
COMO JAMÁS HE AMADO!
Hector Alberto Villarruel
aunque estés lejos, aunque
la firma de tus pasos
equivalga a un cheque extraviado, aunque
no conoza tu discurso ni sepa
tu quehacer cotidiano. Te amo
a pesar de ti, a pesar de mí, no es un calado etéreo
bordado celofán en un encaje.
Te amo aunque me mientas, me engañes,
soy un hombre que nada te reprocharía,
porque cuando se ama, todo es cierto
y la sensación es tan profunda que llega al alma
y perfora el pecho en veinte partes.
Yo te amo ángel, tu ternura, tus palabras,
porque del verdadero amor no se puede huir,
miénteme si quieres, pero sabes que yo soy el que sueña
el que pasea de manos apretadas,
bajo la lluvia, el sol, la luna, la aurora.
Mi amor es la piedra, el cuarzo, es el bramante
con el que ataste mi corazón para siempre,
la boca y el sudor
que baña mi cintura. Te amo,
y no quiero engañarte, es un amor palpable
resuena en las aceras y en los callejones,
en tus oídos, en tus labios de miel,
en tu ternura, que jamás conocí, eres única
nueva, daría mi vida por ti, ya mismo, pero créeme
que yo te amo, con mi alma y todo el dolor que puedo soportar.
Y cuando la voz de los poetas
rasgan la noche, aquí hay un hombre, que da todo por ti,
no tengo miedo, sólo quiero que seas feliz
con tus mariposas, tu alma cristiana, si hasta el
espejo de los astros tintinea cual amante.
¡TE AMO... TE AMO
COMO JAMÁS HE AMADO!
Hector Alberto Villarruel
Última edición por un moderador:
::