Brise
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi alma y la tuya se conocen del pasado,
quizás no te acuerdes de nuestra historia.
Andábamos de la mano por esa antigua ciudad,
iba con un vestido verde y muy elegante al andar.
Cuando nuestras manos se unían al bailar,
era pura poesía, celos de todos al voltear.
Miradas que se decían todo sin hablar,
labios de miel que unidos cambiaban la tempestad.
Por eso este encuentro no es casualidad,
porque un día estuve entre tus brazos,
y mi corazón no lo ha olvidado jamás.
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