GRETA
"Filántropa de emociones."
Como decir adiós
mitad de la vida mía,
nada se puede igualar
al la luz que irradias,
aquella que ilumina mi camino.
Me hundiré
en la pobre lumbre de mi alma,
un pequeño soplo de mi vivir.
Ésta ilusión divina,
sombra de tu gracia
carga de mi martirio,
se levanta en una honda mirada
anclada en tu pupila de sol.
¡Ojos de mi pena!
¿Para qué tenerte, si nunca me miras?
Pues te digo adiós
aunque la vida se vaya
y el corazón se llene de olvido.
Es preciso, sufrir el desconsuelo
hasta el momento postrero,
que sentir la amarga ruta
de tu alma soberbia y vacia.
mitad de la vida mía,
nada se puede igualar
al la luz que irradias,
aquella que ilumina mi camino.
Me hundiré
en la pobre lumbre de mi alma,
un pequeño soplo de mi vivir.
Ésta ilusión divina,
sombra de tu gracia
carga de mi martirio,
se levanta en una honda mirada
anclada en tu pupila de sol.
¡Ojos de mi pena!
¿Para qué tenerte, si nunca me miras?
Pues te digo adiós
aunque la vida se vaya
y el corazón se llene de olvido.
Es preciso, sufrir el desconsuelo
hasta el momento postrero,
que sentir la amarga ruta
de tu alma soberbia y vacia.
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