Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
Añoro, si… esa picardía de niña traviesa
que desafiaba a mis locuras,
y esa ingenuidad con que te sonrojabas
cuando mi sicosis recorría tus curvas.
Añoro, si… la tibieza que dejabas en mi lecho
y las horas en que en tu regazo arrullabas mis complejos
ese arrullo que cobijaba a mi alma
cuando se encontraba atormentada.
Echo de menos, si… esas caricias
que dibujaban en mi rostro
la canción suave de cuna que mis alaridos sosegaba
y el remedio de tus besos sanando mis heridas.
Echo de menos, si… cuando venias sin palabras,
no ahuyentabas a la soledad, no exiliabas al silencio,
pero eras compañía fiel en mis tormentos.
Te has ido, si… te has ido en busca de otras tierras
donde pueda surcar tu cuerpo la locura y la ternura
con que vestías nuestras horas clandestinas.
Te has ido, si… dejándome aquí sin cuerpo,
sin ojos… sin sueños, tan lleno de miedos,
tan lleno de nada, de sin sentidos, de vacios.
Te has ido y yo que te añoro, si… te echo de menos,
tanto que duelen los pensamientos
y aturden los tardos pasos de los minutos.
Tanto que duelen los recuerdos
y el silencio ensordece,
porque te has ido…
dejando aquí, latiendo y lacerado,
en mil pedazos,
ésta carne que sangra pariendo versos.
Reniel Floyer - Paraguay
que desafiaba a mis locuras,
y esa ingenuidad con que te sonrojabas
cuando mi sicosis recorría tus curvas.
Añoro, si… la tibieza que dejabas en mi lecho
y las horas en que en tu regazo arrullabas mis complejos
ese arrullo que cobijaba a mi alma
cuando se encontraba atormentada.
Echo de menos, si… esas caricias
que dibujaban en mi rostro
la canción suave de cuna que mis alaridos sosegaba
y el remedio de tus besos sanando mis heridas.
Echo de menos, si… cuando venias sin palabras,
no ahuyentabas a la soledad, no exiliabas al silencio,
pero eras compañía fiel en mis tormentos.
Te has ido, si… te has ido en busca de otras tierras
donde pueda surcar tu cuerpo la locura y la ternura
con que vestías nuestras horas clandestinas.
Te has ido, si… dejándome aquí sin cuerpo,
sin ojos… sin sueños, tan lleno de miedos,
tan lleno de nada, de sin sentidos, de vacios.
Te has ido y yo que te añoro, si… te echo de menos,
tanto que duelen los pensamientos
y aturden los tardos pasos de los minutos.
Tanto que duelen los recuerdos
y el silencio ensordece,
porque te has ido…
dejando aquí, latiendo y lacerado,
en mil pedazos,
ésta carne que sangra pariendo versos.
Reniel Floyer - Paraguay