Te escribo muerto

Teo Moran

Poeta fiel al portal

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Aún a día de hoy llueve sobre los muertos.
La tempestad desnuda la carne de los huesos,
y aquel corazón, aquel latido es menos a cada paso,
se hace llaga en las ligaduras de lo poco que somos
y se funde con todas aquellas cosas que importantes
llevamos dentro de las cuencas de los imposibles,
porque sé que llueve hoy que te escribo muerto.
Veo caer de la rama flores que nunca serán libres,
a las ramas quebrarse ante el peso de los jilgueros,
al río ahogarse ante la tristeza de la lluvia,
mas sé que el sendero a lo lejos intenta ocultarse
y que mi huella se diluye entre sus finas hierbas,
pero ante el mundo solo quiero ser una sombra
que tras sus días dejará cieno y fría escarcha,
ni siquiera pretendo ser escusa en la palabra,
pero sé que grité en mi foro interno con coraje,
que abrí mis manos y esperé a la muerte
como un niño inocente contempla al cielo
y persigue las nubes con su recelosa mirada.
Llueve aunque no lo quieras ante las alternativas,
rocía con su verdad cristalina nuestras almas
y allí donde la mente se hizo jirones, la vida,
fabricó con las lápidas hermosos recuerdos,
hizo moldear a la piel unida a los huesos,
colmó de amor a los que niegan a los muertos
y les llenó sus manos con las rosas marchitas,
y yo, a solas contemplo como sin darse cuenta
eligen cada paso, cada risa, cada golpe,
como a veces cierran el paraguas y luego lo abren,
porque hay días, amor, que te escribo muerto….
 
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Aún a día de hoy llueve sobre los muertos.
La tempestad desnuda la carne de los huesos,
y aquel corazón, aquel latido es menos a cada paso,
se hace llaga en las ligaduras de lo poco que somos
y se funde con todas aquellas cosas que importantes
llevamos dentro de las cuencas de los imposibles,
porque sé que llueve hoy que te escribo muerto.
Veo caer de la rama flores que nunca serán libres,
a las ramas quebrarse ante el peso de los jilgueros,
al río ahogarse ante la tristeza de la lluvia,
mas sé que el sendero a lo lejos intenta ocultarse
y que mi huella se diluye entre sus finas hierbas,
pero ante el mundo solo quiero ser una sombra
que tras sus días dejará cieno y fría escarcha,
ni siquiera pretendo ser escusa en la palabra,
pero sé que grité en mi foro interno con coraje,
que abrí mis manos y esperé a la muerte
como un niño inocente contempla al cielo
y persigue las nubes con su recelosa mirada.
Llueve aunque no lo quieras ante las alternativas,
rocía con su verdad cristalina nuestras almas
y allí donde la mente se hizo jirones, la vida,
fabricó con las lápidas hermosos recuerdos,
hizo moldear a la piel unida a los huesos,
colmó de amor a los que niegan a los muertos
y les llenó sus manos con las rosas marchitas,
y yo, a solas contemplo como sin darse cuenta
eligen cada paso, cada risa, cada golpe,
como a veces cierran el paraguas y luego lo abren,
porque hay días, amor, que te escribo muerto….
Bellísimoooo!! Es un lujo leerte, poeta, Dios!! Su pluma brilla ante el oro, oxidándolo!! Mis respetos, poeta.
Un enorme placer devorar sus hermosos versos. Mis aplausos.
Azalea.
 
Bellísimoooo!! Es un lujo leerte, poeta, Dios!! Su pluma brilla ante el oro, oxidándolo!! Mis respetos, poeta.
Un enorme placer devorar sus hermosos versos. Mis aplausos.
Azalea.
Muchas gracias por tan generoso comentario poeta Azalea, el comentario tuyo ha empequeñecido al poema y lo ha vuelto engrandecer ante mis ojos, el aplauso es mutuo poeta...Reitero, muchas gracias por tus emotivas palabras.
Un abrazo poeta.
 
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Aún a día de hoy llueve sobre los muertos.
La tempestad desnuda la carne de los huesos,
y aquel corazón, aquel latido es menos a cada paso,
se hace llaga en las ligaduras de lo poco que somos
y se funde con todas aquellas cosas que importantes
llevamos dentro de las cuencas de los imposibles,
porque sé que llueve hoy que te escribo muerto.
Veo caer de la rama flores que nunca serán libres,
a las ramas quebrarse ante el peso de los jilgueros,
al río ahogarse ante la tristeza de la lluvia,
mas sé que el sendero a lo lejos intenta ocultarse
y que mi huella se diluye entre sus finas hierbas,
pero ante el mundo solo quiero ser una sombra
que tras sus días dejará cieno y fría escarcha,
ni siquiera pretendo ser escusa en la palabra,
pero sé que grité en mi foro interno con coraje,
que abrí mis manos y esperé a la muerte
como un niño inocente contempla al cielo
y persigue las nubes con su recelosa mirada.
Llueve aunque no lo quieras ante las alternativas,
rocía con su verdad cristalina nuestras almas
y allí donde la mente se hizo jirones, la vida,
fabricó con las lápidas hermosos recuerdos,
hizo moldear a la piel unida a los huesos,
colmó de amor a los que niegan a los muertos
y les llenó sus manos con las rosas marchitas,
y yo, a solas contemplo como sin darse cuenta
eligen cada paso, cada risa, cada golpe,
como a veces cierran el paraguas y luego lo abren,
porque hay días, amor, que te escribo muerto….
Wow, muy profundas letras, bellas imágenes, sentidas y sensibles líneas, un gusto visitar tu espacio, me gustó. Un abrazo
 

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