danimub
Poeta fiel al portal
Se marchitaba en tus parpados
la hierba gris de los que duelen,
entre las cuencas gastadas
de tus ojos de nieve blanda;
se te estaba cayendo el invierno
entre los dedos del alma,
tenias la sonrisa nacarada
de los que abdican su anestesia
en el olvido.
Yo te pensaba invulnerable,
yo, de la mezquina incertidumbre
tu, de las llanuras vaciadas
del nunca, del jamas
de los tampoco.
Te quise dar un nombre
que no era el tuyo,
derramé en tus oídos cansados
un numero incomprensible;
no vi que tus manos de cera,
no vi que tu frente de tiza
se quebraban de noche
y dormían de día;
es que te estabas muriendo
para nacer de nuevo
y yo no lo sabía.
la hierba gris de los que duelen,
entre las cuencas gastadas
de tus ojos de nieve blanda;
se te estaba cayendo el invierno
entre los dedos del alma,
tenias la sonrisa nacarada
de los que abdican su anestesia
en el olvido.
Yo te pensaba invulnerable,
yo, de la mezquina incertidumbre
tu, de las llanuras vaciadas
del nunca, del jamas
de los tampoco.
Te quise dar un nombre
que no era el tuyo,
derramé en tus oídos cansados
un numero incomprensible;
no vi que tus manos de cera,
no vi que tu frente de tiza
se quebraban de noche
y dormían de día;
es que te estabas muriendo
para nacer de nuevo
y yo no lo sabía.
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