Daniel Toledo Flores
Poeta recién llegado
Extraño llamarte como siempre
Cuando me enfermaba y me atendías.
Extraño tu amor incondicional,
cuando hacia mí sentías.
Camino por el sendero que solías andar
y un recuerdo me embarga al pasar.
Mas luego, con lágrimas entrelazadas,
me detengo a pensarte.
Sé que te decepcioné,
y aún tu amor fue muy fuerte lo sé.
Cuan de niño me bañabas, me vestías y me alimentabas.
Cuan de adulto, me dabas tu amor, tu cariño y todo tu ser.
Recuerdos tristes vienen a mi mente.
En aquellos segundos domingos de mayo.
En aquellas celebraciones en la escuela.
En aquellas llamadas de atención.
Alegre me sentí en esa noche fría.
Con tu abrazo efusivo por mi día,
a dos semanas antes de tu partida
pero con total melancolía, extraño tu vida.
Maldigo el día que Dios te llevó.
ya que te pienso con amor.
Maldigo el día que no te cumplí.
ya que confiaste en mí.
Tu voz y tu sonrisa están impregnadas en mi mente
diciéndome ambas que te tenga presente.
Al igual que mi corazón ferviente
extrañándote incandescentemente.
Ahora duermes con alegría
porque tienes al padre celestial cerca a tu vida.
Rogando a Dios que me lleve, para decirte algún día.
Que te extrañé y te amé mamá todos los días de mi vida.
Cuando me enfermaba y me atendías.
Extraño tu amor incondicional,
cuando hacia mí sentías.
Camino por el sendero que solías andar
y un recuerdo me embarga al pasar.
Mas luego, con lágrimas entrelazadas,
me detengo a pensarte.
Sé que te decepcioné,
y aún tu amor fue muy fuerte lo sé.
Cuan de niño me bañabas, me vestías y me alimentabas.
Cuan de adulto, me dabas tu amor, tu cariño y todo tu ser.
Recuerdos tristes vienen a mi mente.
En aquellos segundos domingos de mayo.
En aquellas celebraciones en la escuela.
En aquellas llamadas de atención.
Alegre me sentí en esa noche fría.
Con tu abrazo efusivo por mi día,
a dos semanas antes de tu partida
pero con total melancolía, extraño tu vida.
Maldigo el día que Dios te llevó.
ya que te pienso con amor.
Maldigo el día que no te cumplí.
ya que confiaste en mí.
Tu voz y tu sonrisa están impregnadas en mi mente
diciéndome ambas que te tenga presente.
Al igual que mi corazón ferviente
extrañándote incandescentemente.
Ahora duermes con alegría
porque tienes al padre celestial cerca a tu vida.
Rogando a Dios que me lleve, para decirte algún día.
Que te extrañé y te amé mamá todos los días de mi vida.