Dreariness
Poeta recién llegado
Han pasado algunos años desde la última vez que te escribí,
espero te acuerdes de mí… yo siempre pensé en ti.
Te preguntarás por qué lo hago ahora
y no antes, no en su momento.
No mentiré… la vida me ha golpeado con dureza;
así que preferí guardarte aquí,
en lo más profundo de mi ser,
para que ni la misma brisa se atreva a tocarte.
Cada día me mantuve firme por ti,
recolecté una montaña de sueños y deseos,
para construir un puente hacia una nueva tierra
en el que puedas ser feliz;
sólo que… en este instante…
me siento débil y es tan difícil continuar así...
Tuve que apartarme y lo siento…
descubrí que este mundo no es para ti,
todo parece tan cruel, tan dañino…
y no quiero que tu luz se pierda en la oscuridad.
Yo caí en ella… y desde entonces
todo me hiere, el dolor me consume
poco a poco hasta dejarme en cenizas…
Mi cuerpo se desmorona,
es como si… un artista se hubiera ensañado
en tallar mi piel con un cincel,
como si quisiera romper la monocromía del color
para trazar líneas abstractas
bañadas en un intenso escarlata.
Pierdo la fe… la soledad es agonizante,
mis entrañas tiemblan,
el sonido se pierde entre cada parpadeo
y las lágrimas simplemente… no se detienen.
Muchos a mi alrededor,
muchos a quienes desconozco,
muchos… dicen que está bien,
que… estoy bien…
Quiero creerlo, quiero sentir que es real,
pero no puedo fingir, no…
cuando se trata de ti.
Las sombras intentan calmarme,
hacerme perder la esperanza;
me invitan a tomar
unos granos de arena cristalizados,
unos granos blancos… opacos…
Cierro los ojos y dejo pasar uno,
dos, tres… uno más y otro…
quizás seis, quizás siete,
no lo sé… nunca es suficiente.
Pierdo el sentido, pierdo la razón,
pierdo y no hago más que perder...
No quisiera que me vieras así,
temo que no me reconozcas,
que sientas vergüenza de mí y optes
por marcharte a otro mundo sin fin.
Te extraño... te extraño,
extraño tus palabras, extraño tu valor,
extraño tu amor…
Ya no quiero aferrar mis palabras al tiempo,
ya no quiero ser parte del viento;
te quiero a ti, sólo a ti…
quiero entregarte mi alma,
no hay nadie más que pueda cuidarla.
Te necesito, aquí… junto a mí,
consuélame como sólo tú sabes hacerlo;
ámame, siénteme… estoy débil…
me perdí… me perdí en este mundo
que intenté alejar de ti.
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