Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soñé que tocaba
con la punta de mis dedos
aquello que parecían ser nubes,
dulce mezcla de telares grises
acoplados en ansias de ilusiones tenues.
Soñé que las gaviotas hacían vuelo
en danzas celestiales
y aplaudían al cielo tu llegada.
... empecé a llorar
por todo lo que me aquejaba.
De pronto desperté bañada en lágrimas,
pero de mis ojos brotaban un par de lámparas
con destellos azules alcanzando tus pupilas
y entonces me di cuenta que aún soñaba.
Pues ni tus pupilas estaban,
ni estabas tú, tan solo había una lápida.
Te habías ido muy de mañana,
dormido entre las cuencas de mis dedos.
Sin dejarme decirte adiós.
Sin dejarme odiarte por eso.
con la punta de mis dedos
aquello que parecían ser nubes,
dulce mezcla de telares grises
acoplados en ansias de ilusiones tenues.
Soñé que las gaviotas hacían vuelo
en danzas celestiales
y aplaudían al cielo tu llegada.
... empecé a llorar
por todo lo que me aquejaba.
De pronto desperté bañada en lágrimas,
pero de mis ojos brotaban un par de lámparas
con destellos azules alcanzando tus pupilas
y entonces me di cuenta que aún soñaba.
Pues ni tus pupilas estaban,
ni estabas tú, tan solo había una lápida.
Te habías ido muy de mañana,
dormido entre las cuencas de mis dedos.
Sin dejarme decirte adiós.
Sin dejarme odiarte por eso.