Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
Morir por amor, no es morir
A Tania, caída un Jueves Santo-1979
En ese,
tu preciso momento
el cielo fue amplio
como un sueño incompleto
y claro,
como ese futuro que planeábamos.
Te baño el sol de aquella noche
como la idea misma
de ser libre ansiadamente.
Antes de ese día,
me hablaste muchas veces
de grandes proyectos,
entre charlas que consumían
noches enteras,
todo era en derredor del humilde,
el oprimido y la clase trabajadora.
Un día de esos
surgió la idea de morir
sin alcanzar a ver lo proyectado.
No sé, si el miedo que sentí
fue por tu mirada de fuego,
o la inocencia con que pretendías
enfrentar el peligro y sus consecuencias.
Pero si recuerdo
que reíste a carcajada
ante la posibilidad inminente de morir
y terminaste hablando de resurgimiento,
cambió y necesidad para algunos
de sacrificarse ante los acontecimientos.
O como Vos, lo llamabas:
La entrega galante de la vida a la Patria.
Yo, en aquel entonces
entendía de lo que hablábamos,
pero el miedo estaba allí,
y no por así,
se iría de entre mis células.
Me acuerdo, cuando se cubrieron
tus ojos negros de lágrimas
y de impotencia tus manos
al visitar aquel barrió desamparado,
construidos los ranchos
con latas y cartones de desprecio
cipotes engordados de lombrices
con cara de tierra y desnutridos.
“Y hay quien dice, que no hay ideal porque luchar esta contienda.
¿Y esto qué es?
Este infierno de dolor y miseria,
no puede llamarse vida, desde ningún punto.
Mientras el tirano y su paria inauguran monumentos
para recordar héroes del siglo pasado,
Yo, les recuerdo, esta miseria como cruel verdad...”
Empezaba a sentir
que el miedo se iba de entre mi forma de actuar.
Sin darme cuenta, más de una vez,
estuve al frente de los acontecimientos,
reescribiendo mi papel en la historia,
llenando de valor mi actitud ante la vida.
El miedo humano se estaba diseminando.
Por un tiempo te ausentaste
a los ojos comunes;
estabas con los muchachos, clandestina
(como nos llamaban en aquel entonces
hasta aquella mañana irracional
mi corazón no preparado,
recibió la mala nueva.
...Lloraba al contemplar, tu rostro mutilado
de niña traviesa, compañerita.
La expresión de tu cara
se arqueaba en una leve sonrisa
No debe doler tanto
morir por la Patria, comprendí.
Acerca la mano del tiempo ansiado, hermanita
llora este dolor, esta insuficiencia de fuerza y retórica.
La senda libre que forjaste en mí,
es la luz, que ilumina estas noches
para lanzar bombas de contacto en contra del sistema,
soñando y en espera
que a la hora que el deber del combate me llame,
en mi rostro de niño asustado
no se borre nunca
la sonrisa de satisfacción
del que cree su labor bien pagada,
...Morir por amor, no es morir.
Gloria eterna a los caídos,
porque en su sangre, se ahogara el tirano
A Tania, caída un Jueves Santo-1979
En ese,
tu preciso momento
el cielo fue amplio
como un sueño incompleto
y claro,
como ese futuro que planeábamos.
Te baño el sol de aquella noche
como la idea misma
de ser libre ansiadamente.
Antes de ese día,
me hablaste muchas veces
de grandes proyectos,
entre charlas que consumían
noches enteras,
todo era en derredor del humilde,
el oprimido y la clase trabajadora.
Un día de esos
surgió la idea de morir
sin alcanzar a ver lo proyectado.
No sé, si el miedo que sentí
fue por tu mirada de fuego,
o la inocencia con que pretendías
enfrentar el peligro y sus consecuencias.
Pero si recuerdo
que reíste a carcajada
ante la posibilidad inminente de morir
y terminaste hablando de resurgimiento,
cambió y necesidad para algunos
de sacrificarse ante los acontecimientos.
O como Vos, lo llamabas:
La entrega galante de la vida a la Patria.
Yo, en aquel entonces
entendía de lo que hablábamos,
pero el miedo estaba allí,
y no por así,
se iría de entre mis células.
Me acuerdo, cuando se cubrieron
tus ojos negros de lágrimas
y de impotencia tus manos
al visitar aquel barrió desamparado,
construidos los ranchos
con latas y cartones de desprecio
cipotes engordados de lombrices
con cara de tierra y desnutridos.
“Y hay quien dice, que no hay ideal porque luchar esta contienda.
¿Y esto qué es?
Este infierno de dolor y miseria,
no puede llamarse vida, desde ningún punto.
Mientras el tirano y su paria inauguran monumentos
para recordar héroes del siglo pasado,
Yo, les recuerdo, esta miseria como cruel verdad...”
Empezaba a sentir
que el miedo se iba de entre mi forma de actuar.
Sin darme cuenta, más de una vez,
estuve al frente de los acontecimientos,
reescribiendo mi papel en la historia,
llenando de valor mi actitud ante la vida.
El miedo humano se estaba diseminando.
Por un tiempo te ausentaste
a los ojos comunes;
estabas con los muchachos, clandestina
(como nos llamaban en aquel entonces
hasta aquella mañana irracional
mi corazón no preparado,
recibió la mala nueva.
...Lloraba al contemplar, tu rostro mutilado
de niña traviesa, compañerita.
La expresión de tu cara
se arqueaba en una leve sonrisa
No debe doler tanto
morir por la Patria, comprendí.
Acerca la mano del tiempo ansiado, hermanita
llora este dolor, esta insuficiencia de fuerza y retórica.
La senda libre que forjaste en mí,
es la luz, que ilumina estas noches
para lanzar bombas de contacto en contra del sistema,
soñando y en espera
que a la hora que el deber del combate me llame,
en mi rostro de niño asustado
no se borre nunca
la sonrisa de satisfacción
del que cree su labor bien pagada,
...Morir por amor, no es morir.
Gloria eterna a los caídos,
porque en su sangre, se ahogara el tirano
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