ropittella
Poeta veterana en el Portal
[video=youtube;CSPlQZYZkEY]http://www.youtube.com/watch?v=CSPlQZYZkEY&feature=related[/video]
Asumo que te has ido, que estás muerto,
que no veré ya tu luz de faro,
en ningúna luz que me señale un puerto.
Asumo, no estará tu presencia en el descaro
azul, de cualquier mañana, bajo el nogal del huerto.
Pero me queda tu voz, queda tu aliento,
tu innegable ser despierto en la palabra,
de la que siembra, avizora, perpetuamente labra,
un universo de amor como alimento.
Tú has estado, has sabido, mirar como vuelo,
en pos de sueños raros, utópicos, gastados,
que me alejaron del barro de este suelo,
que me llevaron lejos, por caminos no deseados.
Ya no podré marchar, sabiendo que al regreso,
no he de hallar, tus brazos siempre abiertos,
aquellos besos, el bálsamo protector de tu peso,
sobre mi carne herida por los desaciertos.
Ya me quedo, sí, me quedo y atesoro
la sutil entereza de tu decoro,
ese alivio, del humo gris, en este inocente cielo,
de los pasos sobre la tierra que adoro,
porque te vio nacer, sufrir, amarme en el hielo,
pintarme en tus cuadros, repujarme en tu cuero,
pedirme que cante, animarme a ser, dejarme llevar,
dejarme crecer, cultivar, y hasta decir: no te quiero.
Amor, aquí me muero, muero hasta que nazcas de nuevo,
y me refresques la memoria de lo eterno,
mientras tanto respiro y no me muevo,
hasta que vuelvas a rescatar ese cuaderno,
que te contiene en las palabras que promuevo:
verdad, calor, virtud, paz, maravilla, y tu sonrisa.
Ser tuya, ser nosotros, es la premisa.
que no veré ya tu luz de faro,
en ningúna luz que me señale un puerto.
Asumo, no estará tu presencia en el descaro
azul, de cualquier mañana, bajo el nogal del huerto.
Pero me queda tu voz, queda tu aliento,
tu innegable ser despierto en la palabra,
de la que siembra, avizora, perpetuamente labra,
un universo de amor como alimento.
Tú has estado, has sabido, mirar como vuelo,
en pos de sueños raros, utópicos, gastados,
que me alejaron del barro de este suelo,
que me llevaron lejos, por caminos no deseados.
Ya no podré marchar, sabiendo que al regreso,
no he de hallar, tus brazos siempre abiertos,
aquellos besos, el bálsamo protector de tu peso,
sobre mi carne herida por los desaciertos.
Ya me quedo, sí, me quedo y atesoro
la sutil entereza de tu decoro,
ese alivio, del humo gris, en este inocente cielo,
de los pasos sobre la tierra que adoro,
porque te vio nacer, sufrir, amarme en el hielo,
pintarme en tus cuadros, repujarme en tu cuero,
pedirme que cante, animarme a ser, dejarme llevar,
dejarme crecer, cultivar, y hasta decir: no te quiero.
Amor, aquí me muero, muero hasta que nazcas de nuevo,
y me refresques la memoria de lo eterno,
mientras tanto respiro y no me muevo,
hasta que vuelvas a rescatar ese cuaderno,
que te contiene en las palabras que promuevo:
verdad, calor, virtud, paz, maravilla, y tu sonrisa.
Ser tuya, ser nosotros, es la premisa.
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