Te he buscado
en las avenidas
por donde van tus pasos
al borde de las flores,
tu caminar sereno que me calma,
tu figura masculina,
tu dulce sonreír.
No te he visto
acordonar de fragancias
los prados de mi cintura...
Y te busqué hasta
en los recónditos
parajes de mi memoria.
No estabas
llenando de lírios
las alfombras de mi aliento,
tampoco en la resaca cotidiana de aquellos árboles olvidados por los amantes.
No te ví,
sumergido en la melena de mi pelo,
no te ví susurrando
como siempre en mi ventana
siniestrada hoy por tu ausencia.
en las avenidas
por donde van tus pasos
al borde de las flores,
tu caminar sereno que me calma,
tu figura masculina,
tu dulce sonreír.
No te he visto
acordonar de fragancias
los prados de mi cintura...
Y te busqué hasta
en los recónditos
parajes de mi memoria.
No estabas
llenando de lírios
las alfombras de mi aliento,
tampoco en la resaca cotidiana de aquellos árboles olvidados por los amantes.
No te ví,
sumergido en la melena de mi pelo,
no te ví susurrando
como siempre en mi ventana
siniestrada hoy por tu ausencia.
Archivos adjuntos
Última edición: