TE HE QUERIDO RECORDAR POR TU CIELO DETENIDO
ESTÁS detenida en la palma de mi mano,
entre el destello de los ojos de nácar
resintiéndote en la coagulación del viento
torpemente escuchando aquel ritmo calido
en los aires plenos de tu arena de playa.
¡He querido recordar!
Todo aquello.
Las tiernas miradas que me recogieron,
aquella evocación del extenso cariño.
Las lagrimas del desencuentro
en los sonidos rotos por gritos.
A unos cuantos metros del umbral
y entre los acantilados veo el vaivén
de las olas abiertas y desgajadas
rotas por el impulso de una fuerza
sumisa, ancestral y placentera.
Al fondo los barcos hundidos,
los placeres masticados por su baño.
¡Hermoso fuego de primaveras!
¡Detén frente a mí tu fuerza!
Y deja ya que esta pupila de azules
se refleje en tus hondas profundidades,
en tus terribles fríos profundos.
Estoy ahora eternamente solo
y piso suave en tus humedades.
El cansancio me recorre hasta
desplomarme sobre las superficies.
Cierro a las ilusiones mis ojos
para disfrutar de tus suavidades,
de tus momentos de instintos ancestrales,
inmutables y llenos de nostalgias
de por la vida disfrutada.
Tu cielo se pliega, nubes grises
comienzan a danzar impulsadas
evocando la ironía acuosa
que me alcanza en su divertido capricho.
Lluvia de dioses ganando los espacios,
agua cándida y cedida a la duda.
Lluvia de placeres y deseo natural
que limpia el sudor del sueño.
Mi garganta casi cogida entre sus tonos
gime mientras en su alborozo
establece la fiebre de la mejor poesía,
de un vicio bohemio para yacer en tus orillas.
Cerré con fuerza los parpados.
Emití un murmullo de canto alondrado
y sentí el calor de las heridas.
Un magma hundido en mi pecho
para gritar la quemadura del tiempo.
Los dioses obscenos me sonreían.
* * * * * * *
luzyabsenta
Última edición: