Te llamo libertad no por derecho, sino por convicción; ¿porqué de qué otra forma podría yo explicar regalarme mar adentro? O recuperar mi voz en tu aliento, sentirme viva cuando respiras, estremecerme cuando te siento cerca, extasiarme si me besas.. . ¡Sí, te llamo amor por convicción! porque libremente recorro tu piel con mis caricias, porque sin deberes ni culpas vivo el hoy, vivo por el hoy mirándote desnudo dormir confiado como un niño a ese hombre adulto que a diario emprende la pelea con el mundo, que tal vez sin merecerlo yo o sin merecerlo tú, nos devolvemos la fe en la simultaneidad de experimentar libertad y amor.