Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me alivio en el milagro de tu pecho
que cada amanecer late conmigo;
me alivio para dar calor amigo
al fuego que me alienta satisfecho.
Me alivio apaciguado en nuestro lecho
que es fiel al horizonte de tu ombligo;
me entrego a la batalla y te consigo
un claro despertar de más provecho.
Te llevo tan en mí que juraría
que tengo en mis entrañas tu esqueleto,
y tu alma más adentro que la mía.
Te llevo dando carne a mi alfabeto,
y sangre a mi tenaz caligrafía,
y vida a la intención de este soneto.
que cada amanecer late conmigo;
me alivio para dar calor amigo
al fuego que me alienta satisfecho.
Me alivio apaciguado en nuestro lecho
que es fiel al horizonte de tu ombligo;
me entrego a la batalla y te consigo
un claro despertar de más provecho.
Te llevo tan en mí que juraría
que tengo en mis entrañas tu esqueleto,
y tu alma más adentro que la mía.
Te llevo dando carne a mi alfabeto,
y sangre a mi tenaz caligrafía,
y vida a la intención de este soneto.