De nuevo, dirijo una carta
desprovista de remitente.
Cargada de aroma a simiente,
a cocina, clavos y tarta.
Hoy sería otro cumpleaños
del niño ajeno a nuestra cuna.
Lo sé, por el color de luna
en las paredes y peldaños.
Y nuevamente te maldigo...
y nuevamente te reclamo.
Muy a mi pesar aún te amo
pues se extrañan cuerpo y abrigo.
En el final de este paraje
tumbaré paredes y techo
que cuidaron cálido lecho
en nuestra subida en viraje.
Que te perdone aquel infierno
pues el mío te ha condenado.
Este odio rapaz y enconado
transformó en dolor lo antes tierno.
Proverbios 27:11
Sé sabio hijo mío y regocija mi corazón
para que pueda responder
al que me está desafiando con escarnio.
desprovista de remitente.
Cargada de aroma a simiente,
a cocina, clavos y tarta.
Hoy sería otro cumpleaños
del niño ajeno a nuestra cuna.
Lo sé, por el color de luna
en las paredes y peldaños.
Y nuevamente te maldigo...
y nuevamente te reclamo.
Muy a mi pesar aún te amo
pues se extrañan cuerpo y abrigo.
En el final de este paraje
tumbaré paredes y techo
que cuidaron cálido lecho
en nuestra subida en viraje.
Que te perdone aquel infierno
pues el mío te ha condenado.
Este odio rapaz y enconado
transformó en dolor lo antes tierno.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd∴
Nada esta escrito... aún.
Proverbios 27:11
Sé sabio hijo mío y regocija mi corazón
para que pueda responder
al que me está desafiando con escarnio.
Última edición: