PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
La espero, las dos, las tres, las cuatro...no llegó.
Enojado consigo mismo decidió no volver a pasar por la misma situación. ¡Todo lo había perdonado en nombre del amor¡
Los plantones, los abusos con la tarjeta de crédito, las noches de sus llegadas fantasmas, la apropiación de la computadora y los celulares, el baño en desorden, que se acabara sus navajas de afeitar y la traición con su amigo de la niñez, todo, absolutamente todo y ella, seguía en las mismas. ¡Nunca más sería su marioneta! El es un hombre de gran valía y ella una cualquiera.
Entró a su departamento y furioso se preparó un café. Le di un sorbo, la mano le temblaba por lo que decidió fumar un cigarrillo, cuando sonó el timbre de la puerta.
¡Era ella!
Se adueñó de la estancia con una sonrisa de oreja a oreja y llenó el sofá de bolsas con ropa recién comprada, zapatos y fragancias. El se quedó estupefacto y cuando se preparaba a vociferar, Selene le rodeo el cuello y le plantó sonoro beso, de esos que llegan más allá del alma. -Te amo- ella le dijo al oído y pasó la mano por su espalda y brazos en una muestra pasional.
Se disculpó como lo hacía siempre y prometiendo que regresaría temprano, tomó su bolso nuevamente encaminándose a la salida, no sin antes voltear y brindarle un beso al viento, beso que Julián atrapaba como niño jugando a las burbujas de jabón.
¡Cómo daban ganas de asfixiar a aquella hermosa criatura! Pero no podía.
Entonces ya solo, volvió a tomar el cigarrillo que se quedó sobre la cocineta, ahora sí dispuesto a darle un tremendo jalón al tabaco ¡Lo necesitaba tanto!...
Pero no puedo...Selene antes de irse astutamente metió la mano en su bolsillo, llevándose el único encendedor que tenía, junto con las llaves del auto...©
Enojado consigo mismo decidió no volver a pasar por la misma situación. ¡Todo lo había perdonado en nombre del amor¡
Los plantones, los abusos con la tarjeta de crédito, las noches de sus llegadas fantasmas, la apropiación de la computadora y los celulares, el baño en desorden, que se acabara sus navajas de afeitar y la traición con su amigo de la niñez, todo, absolutamente todo y ella, seguía en las mismas. ¡Nunca más sería su marioneta! El es un hombre de gran valía y ella una cualquiera.
Entró a su departamento y furioso se preparó un café. Le di un sorbo, la mano le temblaba por lo que decidió fumar un cigarrillo, cuando sonó el timbre de la puerta.
¡Era ella!
Se adueñó de la estancia con una sonrisa de oreja a oreja y llenó el sofá de bolsas con ropa recién comprada, zapatos y fragancias. El se quedó estupefacto y cuando se preparaba a vociferar, Selene le rodeo el cuello y le plantó sonoro beso, de esos que llegan más allá del alma. -Te amo- ella le dijo al oído y pasó la mano por su espalda y brazos en una muestra pasional.
Se disculpó como lo hacía siempre y prometiendo que regresaría temprano, tomó su bolso nuevamente encaminándose a la salida, no sin antes voltear y brindarle un beso al viento, beso que Julián atrapaba como niño jugando a las burbujas de jabón.
¡Cómo daban ganas de asfixiar a aquella hermosa criatura! Pero no podía.
Entonces ya solo, volvió a tomar el cigarrillo que se quedó sobre la cocineta, ahora sí dispuesto a darle un tremendo jalón al tabaco ¡Lo necesitaba tanto!...
Pero no puedo...Selene antes de irse astutamente metió la mano en su bolsillo, llevándose el único encendedor que tenía, junto con las llaves del auto...©