Viento de américa
Poeta adicto al portal
Tomado de tu mano,
tu pequeña mano que cabe entera en la mía,
descubrí que la Luna nos seguía.
La Luna redonda y con su cara tan blanca,
de alguna forma supo que la había descubierto:
cuando volteaba de improviso
se detenía en actitud de acecho,
como ajena a nuestras manos, a nuestros pasos...
y no demostraba la vergüenza del espía descubierto.
O quizá no tuvo a la mano una nube para ocultarse,
o tal vez éramos los únicos seres sobre la Tierra,
o investigaba cómo hacemos para querernos tanto,
o sólo era una Monarca curiosa fuera del santuario...
- ¡ Corre, papá, ya nos alcanza !
27 de noviembre de 1992.
tu pequeña mano que cabe entera en la mía,
descubrí que la Luna nos seguía.
La Luna redonda y con su cara tan blanca,
de alguna forma supo que la había descubierto:
cuando volteaba de improviso
se detenía en actitud de acecho,
como ajena a nuestras manos, a nuestros pasos...
y no demostraba la vergüenza del espía descubierto.
O quizá no tuvo a la mano una nube para ocultarse,
o tal vez éramos los únicos seres sobre la Tierra,
o investigaba cómo hacemos para querernos tanto,
o sólo era una Monarca curiosa fuera del santuario...
- ¡ Corre, papá, ya nos alcanza !
27 de noviembre de 1992.