Rapsodo
Eiden Alvarez
Te quiero porque de pensar a soñarte
hay un paso inexplicable.
Te quiero porque lo infinito de tu mirada
no se torna insondable.
Te quiero ante lo efímero de mi vida,
ante lo complejo del tiempo y como el calor
de verano, así, te quiero.
Te quiero porque el “quizá” ya no
es un término relativo.
Te quiero porque con ese concepto
la vida tiene sentido.
Te quiero ante la sombra de lo oculto,
bajo el telón del secreto, con la
complicidad del destino.
Te quiero como antes te quise, como
siempre te he querido.
Porque antes de querer ya te quería, por eso
de ti nunca me olvido.
Y si por quererte llega mi muerte
es porque para quererte habré nacido.
hay un paso inexplicable.
Te quiero porque lo infinito de tu mirada
no se torna insondable.
Te quiero ante lo efímero de mi vida,
ante lo complejo del tiempo y como el calor
de verano, así, te quiero.
Te quiero porque el “quizá” ya no
es un término relativo.
Te quiero porque con ese concepto
la vida tiene sentido.
Te quiero ante la sombra de lo oculto,
bajo el telón del secreto, con la
complicidad del destino.
Te quiero como antes te quise, como
siempre te he querido.
Porque antes de querer ya te quería, por eso
de ti nunca me olvido.
Y si por quererte llega mi muerte
es porque para quererte habré nacido.