cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te rogué
porque valías la pena,
no por falta de dignidad.
Isabel Miranda de Robles
Rogué tu amor en la penuria,
y a escalas muy altas busque tu mirada;
haciendo de mi vida vana
un suplicio de tu figura.
Te rogué porque mi alma necesitaba
el calor de tu cuerpo en primavera,
como el ave al cielo para sentir los aires
y besar la claridad, que de tu piel emana.
Busqué tu paz en mi propia algarabía
soñando con tener un día
esos labios sobre mi almohada,
y con sutiles caricias, navegar en tus mares,
hasta perder la calma.
Te rogué, porque en ti vi la esencia
marcada con inocencia en cada palabra;
la nobleza que hechiza y en tus ojos
la chispa a la grandeza para morir yo a tu lado.
Rogué tu amor entre las mazas,
entre miles de almas pude ver la tuya,
clara como el agua, limpia en derredor;
lista siempre para prender mi llama.
Te rogué en el silencio de mi locura
por besar tú figura
entré en el cielo azul y tu lindura
para verte cual estrella, y seas por siempre ¡Mi luna!
porque valías la pena,
no por falta de dignidad.
Isabel Miranda de Robles
Rogué tu amor en la penuria,
y a escalas muy altas busque tu mirada;
haciendo de mi vida vana
un suplicio de tu figura.
Te rogué porque mi alma necesitaba
el calor de tu cuerpo en primavera,
como el ave al cielo para sentir los aires
y besar la claridad, que de tu piel emana.
Busqué tu paz en mi propia algarabía
soñando con tener un día
esos labios sobre mi almohada,
y con sutiles caricias, navegar en tus mares,
hasta perder la calma.
Te rogué, porque en ti vi la esencia
marcada con inocencia en cada palabra;
la nobleza que hechiza y en tus ojos
la chispa a la grandeza para morir yo a tu lado.
Rogué tu amor entre las mazas,
entre miles de almas pude ver la tuya,
clara como el agua, limpia en derredor;
lista siempre para prender mi llama.
Te rogué en el silencio de mi locura
por besar tú figura
entré en el cielo azul y tu lindura
para verte cual estrella, y seas por siempre ¡Mi luna!
::