martín ceja avalos
Poeta recién llegado
TE VI PASAR MÍ AMOR.
M í reina linda; hoy, té vi pasar, mire que llevabas puesta tú
ardiente sensualidad; como de costumbre; como sólo tú bella
usanza de ir derrochando pasiones, he impregnándole a todos
mis sentidos la fragancia primaveral de tú apasionado
A mor. Fue hoy; es ahora mí amor, cuando al sentir la
profunda pasión de tus labios, el poema que pulsa mí corazón se
desnudo en tus manos para demostrarte que ya no es un
párvulo poema. Sino que es; una ardiente Oración de amor, y
un romántico
Y uraví de nuestros corazones, y que nuestras Almas rezaran
por siempre cada vez que tú piel desnuda, roce con
romanticismo el lauto recuerdo de mí memoria. Y es que tú, mí
preciosa Deidad de amor, con tú inocente sensualidad mí amor,
siempre tan a flor de tú piel; así, como tu mí amor estas en mí
piel,tanto cual
R azón de mí existir, porque esa razón eres tú, mí reina linda.
Más sin embargo, cuando tú sedujiste mis emociones con el
sortilegio de tus ardientes besos mí amor, yo, te envolvía
entre mis brazos dulcemente; debido a tú alma y mí espíritu,
que le susurraban a nuestros corazones el ardiente palpitar de
nuestro amor, y que entre tu y yo, mediaticamente existirá
por siempre jamás, un intenso y
A pasionedo amor bonito. Dejemos pues mí cielo, que mí piel y
tú piel desnuda ardan de pasión hasta consumir lentamente
con nuestros besos a la eternidad, una; y mil veces más mí
amor. Porque solo tú, cariño mío, me seduces infinitamente
con tú irrefrenable voluptuosidad, que me extasía por
siempre jamás, nunca, sin el fuego de tus lindos labios
angelicales. Abrásame amor besame, embriagame en tú
pecho para ver pasar así a la eternidad con un dulce
romanticismo, cubierto siempre, pero
siempre, en la gloría de tus venditos besos y tus carisias mí
amor. Mí Reina, mí Amor. Amor Amor. Te Amo TE AMO.
M ágicamente tus labios me dieron vida
mí amor. Pues tu sedujiste infinitamente mí
A lma, y saciaste con tus besos mí
Existencia, y con tu dulce piel desnuda,
Incitaste irrefrenablemente a mí
Y o interno, a que despertara
embriagado de tu ardiente sensualidad, y siempre
En el grávido
R emanso de tu ardiente voluptuosidad;
la que al trocar mí existencia, te hice por
Siempre mía, solo mía mí amor, para
A rder apasionadamente solos tú y yo
cariño mío, irrefrenablemente en tus dulces
brasos que me abrigan en tu celestial pecho
como un Angel De Amor.
Mí amor amor, te amo.
TE AMO.
(TOMADO DEL LIBRO: UN BRINDIIZ CON CUPIDO
DE MARTÍN CEJA AVALOS AVALOS.
::
::