DEL PEDREGAL
Poeta fiel al portal
Hoy tristeza te vi.
Anduve de tarde fría.
Iba justo al centro
cuando caías de puntilla
sobre helechos secos.
Te vi,
eras toda mía.
En mí boca guarecías
tus latidos de cielo frío;
vacía, en silencio,
junto a una vereda nueva
entre Ron y azúcar.
Jaleabas contenta
tu última rama.
Yo, por si acaso,
llevé las botas conmigo
y el saco de borde gris.
Lejos, vi una nube roja que andaba perdida.
La seguí, fijamente,
hasta perderte del todo
el alma.
Anduve de tarde fría.
Iba justo al centro
cuando caías de puntilla
sobre helechos secos.
Te vi,
eras toda mía.
En mí boca guarecías
tus latidos de cielo frío;
vacía, en silencio,
junto a una vereda nueva
entre Ron y azúcar.
Jaleabas contenta
tu última rama.
Yo, por si acaso,
llevé las botas conmigo
y el saco de borde gris.
Lejos, vi una nube roja que andaba perdida.
La seguí, fijamente,
hasta perderte del todo
el alma.