Nommo
Poeta veterano en el portal
Cuanto antes te des cuenta,
de lo que pica un chicle de menta,
tras otro, dentro de tu boca,
entenderás por qué las mujeres te provocan.
Mueven tus hilos, con sumo sigilo.
Para que el mendigo se dé un baño.
Pues más vale maña que fuerza.
Y Hércules ha de aprender a trenzar
la rubia melena de la morena, en Cartagena.
Trenzas negras y amarillas, y una mano,
en la barbilla.
Esa mano, luego, en la oreja.
Para dar un repaso, con saliva y pulgar,
a ambas cejas. Y finalmente, un mordisco en la nariz.
Para que ella vuele, feliz, como perdiz.
Moraleja: " Las lentejas, hay quién las toma,
y hay quién las deja.
Si tienes hambre, sáciate.
Y si encuentras algo mejor, prepáralo y nos lo ofreces. "
de lo que pica un chicle de menta,
tras otro, dentro de tu boca,
entenderás por qué las mujeres te provocan.
Mueven tus hilos, con sumo sigilo.
Para que el mendigo se dé un baño.
Pues más vale maña que fuerza.
Y Hércules ha de aprender a trenzar
la rubia melena de la morena, en Cartagena.
Trenzas negras y amarillas, y una mano,
en la barbilla.
Esa mano, luego, en la oreja.
Para dar un repaso, con saliva y pulgar,
a ambas cejas. Y finalmente, un mordisco en la nariz.
Para que ella vuele, feliz, como perdiz.
Moraleja: " Las lentejas, hay quién las toma,
y hay quién las deja.
Si tienes hambre, sáciate.
Y si encuentras algo mejor, prepáralo y nos lo ofreces. "
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