yeso sanmartin
Poeta recién llegado
Que insignificante me parece hoy esa luz amarilla que baja del cielo y cubre con su resplandor el mundo, el brillo que obsequia a las hojas de los arboles, a los rostros desconocidos de los hombres, a los cristales de los autos, al asfalto innecesario, a las montañas. Sopla el viento un canto que en este día no puedo entender, agita los arboles con delicadeza, pero ¿Qué hay hoy que pueda agitar mi alma como el viento a las verdes hojas?
A lo lejos, muy tenue le canta un pájaro a algo que me es desconocido, su canto se extingue en el viento, dura poco y muere, tal vez nadie aparte de mi percibió su fútil existencia, desaparece sin dejar otra huella que esta pregunta que carcome mi corazón ¿es igual de frívolo y vano el sentimiento que infla mi alma desde hace ya tanto tiempo, mis sueños, mis esperanzas, y la piedra angular de mi creencia vital?
Hoy me siento de nuevo en esta red de seda que me es tan conocida, creí en vano un tiempo que había escapado de su pegajoso tejido, pero sus hilos nunca me han soltado, solo me permitieron moverme sin sentir la opresión en mi pecho, como a un perro al que su dueño ha alargado la cadena, maldita telaraña melancólica hoy odio más que nunca ser la mosca.
A lo lejos, muy tenue le canta un pájaro a algo que me es desconocido, su canto se extingue en el viento, dura poco y muere, tal vez nadie aparte de mi percibió su fútil existencia, desaparece sin dejar otra huella que esta pregunta que carcome mi corazón ¿es igual de frívolo y vano el sentimiento que infla mi alma desde hace ya tanto tiempo, mis sueños, mis esperanzas, y la piedra angular de mi creencia vital?
Hoy me siento de nuevo en esta red de seda que me es tan conocida, creí en vano un tiempo que había escapado de su pegajoso tejido, pero sus hilos nunca me han soltado, solo me permitieron moverme sin sentir la opresión en mi pecho, como a un perro al que su dueño ha alargado la cadena, maldita telaraña melancólica hoy odio más que nunca ser la mosca.
Última edición: