Darkshade
Poeta adicto al portal
Telón de fondo: la vida
–soñando en suspensivos–
Detrás de la puerta
un reflujo de memoria y masoquismo:
perversión olvidadiza,
tiempo de luna aluminizada…
El café me ha volteado su mirada,
a raíz de tu malgastada ausencia:
¡Benevolencia! A veces exijo…
Pero ya los ángeles no me escuchan
y el cigarrillo pierde alas pues, como yo,
acostumbrado,
sin fuego se va consumiendo…
He perdido la honradez
y he desnudado las pastillas
controladoras del alzhéimer…
La suciedad me bajó los pantalones
enseñándome, con vehemencia ninguna,
las cicatrices del espíritu animal humano.
También hemos llorado; digo, he…
También la náusea ha estado de moda
por los sesenta aquéllos…
¡Pero no puedo!
Pues la política y la sociedad se marchitan a tus pies,
la filosofía no es más que agua entre mis dedos;
-¿acaso esto es todo?-
la poesía, otro entretenimiento… Hasta mi voz,
mi repetida voz,
se troza delante de ti…
Escarchada rosa de fino mármol,
entre azúcar y saliva,
reconviérteme…
Hazme cura de las heridas en su espalda,
para que ella también recuerde –de vez en cuando–
que no somos más que el reflujo de memoria y masoquismo
detrás de la puerta…