Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: Es posible que esta función no esté disponible en algunos navegadores.
*** Temblando como dos niños ***
Al borde del camino
aún tomados de la mano,
dos niños encorvados
caminan cuesta abajo
casi, casi desmayando;
buscando en que apoyarse
se cogieron de los linos
quedaron allí rendidos
al final de muchos años
a lo largo
del camino.
Quizá mi niña las aves
vengan a comer nuestros restos,
quizá las bestias feroces
quizá también nos sequemos
dijo el rmoribundo roble,
pero juntos amor mío
quizá en sombra, quizá en frío
tú estarás conmigo
en este mismo
camino,
o talvez vengan de la calle
de los perros los más grandes,
a lamer nuestras heridas
y a exprimir nuestra sangre,
también vendrán los buitres
a desgarrar
nuestra carne;
vendrán los cuervos hambrientos
para sacar nuestros ojos,
y llegarán los chacales
a relamer nuestros huesos,
y a dejarnos en harapos
de todo lo que tenemos.
Quizá nadie nos entierre
y quedemos allí por siglos,
hasta que el mismo polvo
asfixiante, excesivo
y perplejo...
cubra las fauces que queden,
los residuos, nuestro cuerpo.
Talvez haya una mano pródiga
en este tiempo prolijo
que levante nuestros huesos
y los entierre
con mimos,
quizá sean nuestros nietos
quizá sean nuestros hijos.
Los dos siguen caminando
temblando como dos niños,
continúan la bajada
como simples peregrinos,
dos millonarios necesitados
de afecto, de cariño.
HADITA
*** Temblando como dos niños ***
Al borde del camino
aún tomados de la mano,
dos niños encorvados
caminan cuesta abajo
casi, casi desmayando;
buscando en que apoyarse
se cogieron de los linos
quedaron allí rendidos
al final de muchos años
a lo largo
del camino.
Quizá mi niña las aves
vengan a comer nuestros restos,
quizá las bestias feroces
quizá también nos sequemos
dijo el rmoribundo roble,
pero juntos amor mío
quizá en sombra, quizá en frío
tú estarás conmigo
en este mismo
camino,
o talvez vengan de la calle
de los perros los más grandes,
a lamer nuestras heridas
y a exprimir nuestra sangre,
también vendrán los buitres
a desgarrar
nuestra carne;
vendrán los cuervos hambrientos
para sacar nuestros ojos,
y llegarán los chacales
a relamer nuestros huesos,
y a dejarnos en harapos
de todo lo que tenemos.
Quizá nadie nos entierre
y quedemos allí por siglos,
hasta que el mismo polvo
asfixiante, excesivo
y perplejo...
cubra las fauces que queden,
los residuos, nuestro cuerpo.
Talvez haya una mano pródiga
en este tiempo prolijo
que levante nuestros huesos
y los entierre
con mimos,
quizá sean nuestros nietos
quizá sean nuestros hijos.
Los dos siguen caminando
temblando como dos niños,
continúan la bajada
como simples peregrinos,
dos millonarios necesitados
de afecto, de cariño.
HADITA
::::
::
mmmmmmmmmmmm
y temblando yo te leo,
estoy tiritando de alegría
de estar aqui contigo.
Feliz de leerte mi hadita bella,
escribes con tanta ternura, me gusta.
jonatan
![]()
::Hermoso. La soledad de la vejez es una especie de sino con que estamos marcados todos. A mí no me importa mucho donde quede o que sea de los restos. mucho más duele la soledad de sus almas.
Abrazos amiga!
MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.
✦ Hazte MecenasSin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español