Sora
Poeta recién llegado
La línea entra la zozobra y el pánico,
esa rendija incolora e intangible,
un filo de luz oscura,
donde viven los infinitos monstruos.
Una masa informe de huesos y carne,
inmensa, apabullante.
De solo verla uno puede llegar a morir.
Nadie se atreve a mirar fijo en ese vacío.
El sol nos ahuyenta, pero esta cosa,
ni oscuridad puede llamarse.
Como el basilisco, nos mata solo con vernos a los ojos.
Saltamos la valla una y otra vez en nuestras vidas:
Comodidad.
.
Inestabilidad.
.
Nueva comodidad.
¿Pero has pensado que sucedería si el pie se te queda enganchado, tropiezas
y caes?
esa rendija incolora e intangible,
un filo de luz oscura,
donde viven los infinitos monstruos.
Una masa informe de huesos y carne,
inmensa, apabullante.
De solo verla uno puede llegar a morir.
Nadie se atreve a mirar fijo en ese vacío.
El sol nos ahuyenta, pero esta cosa,
ni oscuridad puede llamarse.
Como el basilisco, nos mata solo con vernos a los ojos.
Saltamos la valla una y otra vez en nuestras vidas:
Comodidad.
.
Inestabilidad.
.
Nueva comodidad.
¿Pero has pensado que sucedería si el pie se te queda enganchado, tropiezas
y caes?
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